Alégrame el día!

Esta vez os dejo un post de Pilar que espero también os alegre el día:

Hace un par de días me pasó algo curioso. Salía de un almuerzo y me dirigí a coger un taxi para llegar a la siguiente reunión de la jornada. Zona centro, calor, gente en las calles. Prisa.

Móvil en mano, metida en mis cosas, revisando correos, abriendo Hailo. Entonces me entró un mensaje de Whatsapp. Un par de frases, nada complicado. Pero me hizo reír a carcajadas.

Entonces, un hombre que estaba a mi lado, un transeúnte anónimo, se giró hacia mí y me dijo: […]

La alegría de los desconocidos

Cuanto más miras, más ves

La percepción es selectiva y no todos vemos lo mismo o vemos… diferente. Cuando nos tratamos entre personas ocurre lo mismo, razón por la que es tan importante entender que cada individuo ve y vive cosas diferentes.
De ahí la necesidad de a menudo, por no decir constantemente, comprobar observando y rebobinando cada vez.
Sólo asi podremos entender que sucede a nuestro alrededor y no dar nada por sentado.

Hagamos este ejercicio de precisión utilizando un antiguo video demostrativo del título de este post: https://youtu.be/zvyxpHMmgU8

Empresa y personas discapacitadas

De un tiempo atrás se detecta un paulatino cambio de mentalidad en la cultura corporativa de las empresas al hecho de que las nuevas generaciones con discapacidad se planteen un futuro profesional en el que puedan trabajar, rompiendo la anacrónica tradición que relaciona a la persona con discapacidad con la inactividad y la dependencia, pasando por una nueva legislación más eficiente.

Sin embargo las siguientes razones que justifican la baja participación:

– Falta de programas educativos específicos que garanticen la formación igualitaria de las personas con discapacidad.

– Carencia de recursos para la búsqueda de empleo. En muchos casos, las personas con discapacidad encuentran barreras adicionales en su búsqueda de trabajo: desconocimiento, dificultades de comunicación, comprensión, etc. Necesitan apoyos adicionales para enfrentarse al proceso de buscar trabajo y encontrarlos no siempre resulta sencillo.

– Barreras en las empresas en forma de temor a contratar a personas con discapacidad, en la mayor parte de los casos por desconocimiento, falta de experiencias previas o estereotipos obsoletos que asocian a la persona con discapacidad con menor productividad.
Estas barreras en el tejido empresarial, muchas veces se trasladan a la propia persona con discapacidad, repercutiendo negativamente en su autoestima y, por tanto, mermando su intención de trabajar.

– Un sistema de prestaciones que, si bien en muchos casos es necesario para garantizar unos ingresos mínimos, en otras ocasiones puede promover la inactividad de personas que sí cuentan con competencias para el empleo.

Aún es largo el camino por recorrer pero lo importante es continuar apoyando en todos los frentes para que progresivamente este colectivo maravilloso pueda incorporarse a las plantillas de las empresas.

¿Cuánto cobraré al jubilarme?

¿Cuánto cobraré de pensión al jubilarme? ¿Será suficiente o tendré que ahorrar antes para lograr una hucha suficiente? Quien más quien menos se ha hecho alguna vez estas preguntas sin tener muy claras las respuestas.

Es prácticamente imposible conocer la prestación que podrá cobrar un joven que hoy inicie su carrera laboral y cuya fecha de jubilación puede tardar más de tres décadas en llegar. Cuanto más lejos quede ese momento más difícil es realizar una aproximación y viceversa.

Los gobiernos han aplicado el denominado factor de sostenibilidad que se traduce en un recorte de la pensión que paga el Estado. En España estos cambios han recortado en ocho puntos porcentuales la tasa de sustitución que mide el porcentaje que representa la prestación de la Seguridad Social respecto al último salario. Este indicador ha pasado de una media del 81% al 73%.

Quienes tengan unos ingresos más modestos durante su vida en activo notarán menos el paso a la jubilación, al menos desde el punto de vista económico.

Una persona de treinta años con unos ingresos anuales de 20.000 euros necesitará cubrir todos los años un desfase de 5.946 euros para alcanzar una pensión similar a su último salario, según el estudio de estimaciones realizado por Cajamar para EXPANSIÓN. Para ello, deberá ahorrar 874 euros anuales, si obtiene una rentabilidad media anual del 4% ó 1.544 euros si esta ganancia es del 2%.

Si esta misma persona tuviera unos ingresos de 80.000 euros, su desfase entre el último sueldo y la pensión se multiplica por 21 y llegaría a 127.131 euros. Su esfuerzo de ahorro sería de 33.027 euros cada año, con una rentabilidad del 2%, y de 18.704 euros si logra el 4%.

Para los más mayores, el tiempo juega en contra. Un trabajador con sesenta años y unos ingresos de 20.000 euros, se encontrará con una diferencia anual de 1.293 euros entre su última nómina y su pensión. Para cubrir esta brecha necesitaría 4.688 euros (al 2%) ó 3.699 (al 4%), según los cálculos de Cajamar.

En el supuesto de que esta misma persona tuviera unos ingresos anuales de 60.000 euros su ahorro necesario se dispararía a 108.479 euros anuales con una rentabilidad del 2% y al 85.603 euros con un 4%.

Conclusiones
“Como conclusión del estudio podemos afirmar que, si no se sensibiliza la sociedad en empezar pronto a ahorrar para su jubilación, cuando se decida, será demasiado tarde”.

El informe de Cajamar pone de relieve que en los casos de mayores rentas, el esfuerzo ahorrador necesario supera la aportación máxima de 8.000 euros anuales que se puede hacer a planes de pensiones, de forma que para cubrir las necesidades al cien por cien habría que contratar otros productos financieros señalan en Cajamar.

A esto se une “la actual situación de tipos de interés a la baja, que impide una rápida capitalización a corto plazo”.

La rentabilidad obtenida por el ahorro es una de las claves para acumular una hucha suficiente.

Fuente: Expansión

Contratación por valores

Me pregunto si alguna vez contratamos a las personas que de verdad necesitamos. Me refiero a tener en cuenta su experiencia y habilidades o competencias, sí, pero ¿y los valores?

Se habla mucho de retención de talento pero durante la selección deberíamos darle, mayor si no igual, peso a los valores del aspirante y que estos valores coincidan con los valores de la empresa si queremos evitar que en algun momento debido a las diferencias entre ambos, se rompa la relacion del empleado con la empresa.

Es requisito indispensable  recuperar la ética y las humanidades. A esta generación se le exige demasiada formación y saber mucho, tener muchos conocimientos, pero ¿qué hay de los valores?

Motivación mediante actividades

Cuando los equipos están desmotivados existen algunas técnicas para conseguir levantar el ánimo y reforzar el sentimiento de pertenencia al equipo. Centrémonos en un par de estas técnicas, a menudo muy utilizadas. 

Algunas de esas técnicas son las actividades de trabajo en equipo, comunmente conocidas como “Teambuilding” y los talleres de trabajo o “Workshops“.

Sobre la primera se trata de actividades que se llevan a cabo fuera de la empresa, en algún espacio cerrado o abierto pero lejos del ambiente habitual de los empleados y se trata de realizar una actividad concreta que simule la puesta en acción de un equipo, como puede ser un juego. De este modo los participantes juegan distintos roles, desde el jefe hasta el subordinado, y donde el objetivo será conseguir un fin para el que cada uno de los participantes tendrá que pasar por distintas tareas que reten su capacidad y competencias físicas o intelectuales.

Esta técnica favorece la mejora del ambiente entre los empleados, la convivencia fuera del trabajo, el desarrollo de habilidades y el compartir entre todos ideas y sugerencias.

Es muy importante que una vez finalizada la actividad de Teambuilding y con objeto de que no quede como una simple reunión de amigos que se lo han pasado bien, los participantes se enfrenten a una puesta en común o sesión de feedback donde analizar qué han sacado de provecho de la realización de la actividad.

La segunda técnica, workshop, se trata de la realización de un curso o formación cuya finalidad es el desarrollo de nuevas o existentes habilidades principalmente enfocado a las áreas que se consideran necesarias de mejorar (como por ejemplo liderazgo, comunicación, etc.)

Es importante que estos workshops o talleres estén bien definidos y organizados de manera que consigamos cumplir con las expectativas de la organización y de los participantes.

En ambos casos es de especial relevancia elegir una actividad innovadora, que emocionalmente cale en los participantes, y una vez finalizada cualquiera que sea la actividad, el participante tenga la oportunidad y se le invite a dar su feedback y sobre todo que el recuerdo de esa actividad sea transformador de su situación actual, en caso contrario la actividad organizada no habrá tenido el éxito esperado.