La Motivación y el Compromiso, van de la mano

Hoy la tarea más importante para cualquiera que gestione personas consiste en crear un ambiente de trabajo que inspire una contribución excepcional; que justifique un flujo de pasión, imaginación e iniciativa, que llegue al compromiso.

Hasta llegar a dicho compromiso tendremos que lograr superar ciertos niveles de la capacidad humana:

1-    Obediencia

Es necesaria y la podemos hacer cumplir fácilmente (si no vas a trabajar, te despido).

2-    Diligencia

La diligencia ya es más difícil, pero es una capacidad que se puede incentivar para crear empleados que trabajan duro por satisfacer determinados objetivos. No se puede construir una organización con empleados indolentes.

3-    Experiencia

Es un grado, y a veces un grado imprescindible. Toda gran organización que se precie quiere a los más formados, a los más experimentados y a los que estén con ganas de saber más y llegar más alto.

4-    Iniciativa

Existe una gran diferencia entre tener o no trabajadores que ante un problema actúen, vean una oportunidad de mejora y que no esperan a que le digan qué es lo que tiene que hacer.

5-    Creatividad

Si a la iniciativa se le une la creatividad, tendremos empleados que están a la caza de grandes ideas para desafiar lo que tienen entre manos en su día a día, y mejorar con ello toda la organización.

6-    Pasión

Es la cima de las capacidades humanas. Cuando se logra que los empleados sientan su trabajo como una vocación, como una manera de establecer una diferencia positiva en el mundo, algo grande, sorprendente, se puede construir a partir de ahí. En una organización donde prima la pasión, los empleados no están presentes sino comprometidos.

Los 3 últimos niveles: Iniciativa, imaginación y pasión son dones que no se pueden comprar.

Para conseguir un equipo motivado tendrás que reinventarte, sobrevivir, crear desde las cenizas donde te encuentras.
Usa lo que tienes ahí, a tu lado. Usa a tu equipo. No vas a resolver los problemas llamando a una empresa que te diga qué mejorar (y pagarle una gran suma de dinero). Necesitas algo más…y hay algo que no cuesta dinero, sino esfuerzo, humildad y ciertas habilidades: trabajar con tu equipo, con las personas que aún mantienes, que saben, que tienen experiencia y están formadas. Que están desmotivadas porque se ven en el pozo (como tú), pero que quieren luchar por su futuro (como tú). Alíate con ellas, escucha, cede responsabilidad, abre tu mente y trata de encender la chispa de la imaginación, incitativa y pasión que todos (sin excepción) tenemos.

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