El Efecto Placebo

Este efecto se produce cuando un enfermo mejora, o incluso se cura, después de ingerir una sustancia inocua o de ser sometido a una intervención sin ningún valor terapéutico. Por ejemplo, tomarse una cápsula que únicamente contiene unos granos de azúcar para remediar una úlcera de estómago. El término “placebo”, que fue usado por primera vez por médicos ingleses a comienzos del siglo XIX, no es otra cosa que la primera persona del futuro del verbo latino placere, “gustar”, es decir, “me gustará”. Una expresión que intenta reproducir la expectativa positiva del enfermo antes de tomar el supuesto medicamento.

En la vida tendemos a creer que la medicina puede curar nuestras enfermedades, mientras que en muchas ocasiones el remedio a nuestros males está en nosotros mismos.

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La caja de Pandora y la esperanza

Recordemos brevemente el mito más antiguo que se conoce sobre los orígenes de la esperanza:

Cuenta la leyenda que Prometeo, el titán creador de la humanidad, regaló secretamente a los mortales el fuego que había robado del Olimpo, y les transmitió los conocimientos que había recibido de Atenea. Al enterarse Zeus, el dios supremo, se enfureció de tal manera que lo encadenó a una columna e hizo que un buitre le comiera las entrañas durante el día, para que se regeneraran por la noche y así sufriese sin descanso. Seguidamente, Zeus ordenó a su hijo Hefesto, dios del fuego, que creara a la mujer más hermosa posible. Hefesto obedeció y dio vida a Pandora. Zeus entonces mandó a Pandora a la Tierra para que regalara a Prometeo una bonita caja en la que antes él había guardado las enfermedades, la envidia, el odio, los vicios, la locura y demás males de la humanidad. Mas Zeus estaba tan ofuscado por la furia que en un descuido también introdujo en la caja la esperanza. Prometeo, intuyendo la mano siniestra de Zeus, no aceptó la caja y rogó a Pandora que nunca la abriese. Pandora, sin embargo, no pudo resistir la tentación y un día la destapó. De inmediato salieron de la caja todos los males, pero también escapó la esperanza, y desde entonces amparó a los mortales.

como escribió Unamuno: “Murió Don Quijote y bajó a los infiernos, y entró en ellos lanza en ristre, y libertó a todos los condenados, como a los galeotes. Cerró sus puertas y quitando de ellas el rótulo que allí viera el Dante “Abandona todas tus ilusiones”, puso el que decía “Viva la esperanza!”, y escoltado por los libertados, que de él se reían, se fue al cielo”.

Que siempre tengamos la esperanza en el norte de nuestras vidas.

Cómo hacer una presentación Powerpoint efectiva

Tan solo se trata de seguir la Regla 10-20-30 de Guy Kawasaki, muy fácil de recordar y aplicar, que consiste en:

1-Reducir la cantidad de diapositivas sólo a 10 diapositivas, en las que se explique, por ejemplo:

  • El Problema
  • La Solución
  • El modelo de negocio
  • La tecnología
  • El Marketing y las ventas
  • Los Competidores
  • El Equipo
  • El Projecto y sus hitos
  • Situación y plazos
  • Resumen y llamada a la acción

2-Utiliza sólo 20 minutos para explicar los conceptos principales, pues de esta manera lograrás presentar tu idea de manera concisa y resumida para que se entienda bien y no aburras a tu público.

3-El tamaño de la fuente que utilices debe ser de 30 puntos. Y si tienes dudas, coge a la persona de mayor edad de tu audiencia y divídela por dos. Para personas de 60 años, letras de 30 puntos. Para 50 años, letras de 25 puntos, etc. Esto hará que demuestres conocer todo lo que tienes para decir y no sólo ponerte a leer el texto de las diapositivas.

La socialización de los Recursos Humanos

Los departamentos de recursos humanos de las organizaciones, deben hacerse más sociales. Deben ser el nexo de unión de los trabajadores que son a los que representa y parte de sus tareas han de ser desarrollar y permitir que saquen a relucir todo su talento en beneficio de sus empresas. Sin embargo, no podemos negar que en muchas empresas los departamentos de recursos humanos son todavía los ejecutores de las medidas tomadas por la cúpula directiva. Es decir, son vistos como los policías jerárquicos que están para aplicar las normas, hacerlas cumplir e imponer las correspondientes sanciones en caso de ser necesario.

Por supuesto, los departamentos de recursos humanos deben formar parte de la dirección estratégica de sus compañías, aunque deben ser independientes. Los departamentos de recursos humanos deben propiciar que las personas desarrollen su máximo potencial, que aporte ideas, que pongan en marcha proyectos de investigación dentro de sus áreas de trabajo, que participen en la elaboración de los procesos de las compañías, etc. Las personas necesitan sentirse parte importante de sus empresas y eso supone contar con ellos para lo bueno y lo malo. No podemos decir que lo más importante son nuestras personas y después tratarlas como un mero número.

Los departamentos de recursos humanos deben ser sociales interna y externamente, es decir, que tienen que fomentar las relaciones con sus personas, propiciar la comunicación y el debate para saber lo que piensan las personas de las organizaciones. De la misma forma, recursos humanos tiene que relacionarse con talento externo independientemente de que lo puedan precisar o no en ese momento. Los departamentos de personal tienen que tener localizado el talento que pueda ser de interés para sus compañías y poder aprender, dialogar e interactuar con ellos. Esto supone que los departamentos de recursos humanos estén al tanto de todas estas nuevas tendencias, sepan manejar las nuevas herramientas sociales, sean flexibles, estén al tanto de los foros donde se encuentran actualmente las personas de interés para las compañías.

Las empresas cada vez más van a tener mayor variedad de personas en sus compañías, las precisarán para proyectos concretos y llegarán con ellos a acuerdos de prestación de servicios. Eso requerirá tener localizados a los mejores en las competencias que se precisen en cada momento. Así, tendrán que al tanto de lo que hacen, lo que publican, lo que aportan, los proyectos en los que participan, su desarrollo en la red a lo largo del tiempo. La red, cada vez nos permite poder seguir en tiempo real lo que hacen las personas y de lo que son capaces. No se trata de decir tanto lo que somos capaces de hacer sino de demostrarlo realmente.

Se debe buscar personas con inquietudes, valores, implicación, ganas de hacer las cosas de forma diferente en sus áreas profesionales. No se trata ya de que las personas vengan a los departamentos de recursos humanos sino de tener localizado el talento porque nos relacionamos habitualmente con ellos. Esto comienza por tener localizado a nuestro propio talento interno. ¿Las empresas saben con seguridad el máximo de capacidad al que puede llegar cada uno de sus trabajadores? ¿Sabéis que competencias tiene cada uno de vuestros trabajadores y le sacáis el máximo desarrollo? Normalmente, la respuesta es negativa. A las personas se les contrata para unas funciones concretas, con independencia de que puedan ser capaces de hacer muchas otras cosas de mayor valor. Es una pena que las empresas sean cajones estancos donde cada uno deber ocupar su rol y no se da flexibilidad, ni libertad para que las personas puedan experimentar, aportar y participar dentro de los límites lógicos en áreas de su interés que puede redundar en beneficio corporativo.

En muchas ocasiones, las empresas ponen trabas al desarrollo interno y externo de sus trabajadores cuando eso lo podrían usar a su favor. Tener personas con inquietudes que las desarrollan en el trabajo y fuera de él es muy positivo. Algunas empresas aun ponen cortapisas al desarrollo de sus personas y lo ven como negativo porque brillan en exceso. El talento no puede limitarse. Las personas necesitan espacio y libertad para llegar a su máximo nivel. Las empresas y sus departamentos de recursos humanos deben confiar en sus personas una vez de que estas demuestren constantemente que son merecedores de la misma.

No todas las personas son iguales y las empresas tienen que saber identificar a las personas más involucradas, participativas y trabajadoras para darles el trato que se merecen. Si se trata igual a los que aportan y se involucran más que a los que no, fomentándose así que las personas hagan lo justo y necesario.

Por lo tanto, es hora de replantearse la labor de los departamentos de recursos humanos dentro de las empresas y comenzar un proceso de cambio que comienza por hacer autocrítica y ver qué necesitan las personas en las compañías y qué se puede hacer para lograrlo. Sin transformación los departamentos de recursos humanos están avocados a la desaparición o a realizar funciones sin valor que podrán desempeñar cualquier persona.

“Titulitis”, no gracias

En un mercado laboral sumamente competitivo, los eternos listados de cursos, másteres y seminarios en el currículo ya no son la clave a la hora de encontrar un puesto de trabajo. La diferencia está en las aptitudes: el liderazgo, el pensamiento crítico, la productividad… Conceptos que aunque suenen ambiguos u abstractos, demuestran el ‘buen hacer’ del nuevo trabajador. Un trabajador que debido a la revolución tecnológica se ve obligado a mantener un aprendizaje continuo, a tener una necesaria capacidad de adaptación constante.

No seas “Procrastinator”

Para no ser Procrastinator, basta con mantener unos hábitos:

Clasifica las tareas y establece prioridades. No pasar a otra cosa sin haber finalizado la anterior para que no se nos vayan acumulando cosas que hacer.

Acostúmbrate a realizar las tareas en cuanto llegan, no dejarlas para otro momento, pasar del “no hagas hoy lo que puedas hacer mañana” al “hazlo ahora”. Repetir esto cada día hará que finalmente se convierta en un hábito.

Divide el trabajo en tareas más manejables, que impliquen un menor esfuerzo y tiempo, puede ser una buena forma de enfrentarse a ellas en el mismo momento. Poco a poco completamos la tarea final.

Evita las distracciones: Cualquier distracción es una buena excusa para que los procrastinadores dejen la tarea que están realizando o que tienen que realizar, para otro momento.

Limita el tiempo que vas a dedicar a una actividad: Siempre es más fácil empezar una tarea si sabes de antemano el tiempo que le vas a dedicar. Este puede ser un buen método para no aplazarlo.

Trabajar duro no es igual que trabajar mucho

Trabajar duro no es lo mismo que trabajar mucho. A esta conclusión ha llegado el investigador Cal Newport, profesor en la Universidad de Georgetown, tras realizar un estudio sobre los hábitos de trabajo de los violinistas de la Universität der Künste de Berlín.

El investigador observó que aquellos estudiantes que mejores aptitudes tenían con el violín, los más aventajados, eran los que menos horas dedicaban al estudio, en comparación con el número de horas que empleaba diariamente el resto de estudiantes “normales”.

Las razones que llevaban a los más virtuosos a rendir mejor era que sus 3.5 horas diarias de estudio las empleaban a fondo, es decir, centrándose en el trabajo que estaban realizando, sin distracciones. Por su parte, los demás estudiantes podían pasarse horas y horas practicando, pero sin concentración, es decir, perdiendo el tiempo.

Como consecuencia de emplear menos horas en la práctica gracias a su mejor concentración, los buenos estudiantes contaban con más tiempo libre y, por lo tanto, podían dormir más o relajarse; a diferencia de los otros estudiantes, estresados y ocupados durante todo el día.

Así que según el estudio, “Ya seas un estudiante o un profesional, si tu objetivo es desarrollar una carrera destacada, la ocupación y el cansancio son tus enemigos. Si estás siempre estresado y terminas tarde de trabajar, estás haciendo algo mal. Eres un violinista medio, no la elite. Has construido una vida alrededor de mucho trabajar, no de trabajar duro“.

Para triunfar y conseguir los objetivos que nos planteamos, es necesario ser organizado y dedicarle a las cosas el tiempo que se merecen, y no más. Asimismo, mientras se realiza un trabajo o estudio, es recomendable focalizar el trabajo, sin distracciones, a fin de rendir más, optimizando nuestro tiempo y recursos. Aquellas personas a las que les cueste centrarse y aprovechar al máximo su tiempo, lo percibirán en la calidad de su trabajo, y de su vida en general.

Aunque centrado en el comportamiento de los músicos de esta escuela de Berlín, este estudio bien puede relacionarse con otros aspectos de la vida, tal como trabajar, estudiar o gestionar tu propia empresa o crear una “start-up”. Hay que saber centrarse y trabajar duro para lograr los objetivos deseados, tanto personales como laborales.

Asimismo, se recomienda hacer menos, pero que lo que se haga sea completo y con total concisión y concentración. Si ya lo decía el refrán: “Lo bueno si breve, dos veces bueno”.