El liderazgo y compromiso, motores para conseguir los objetivos

La involucración total de los equipos es imprescindible para la consecución de objetivos estratégicos consistentes y a largo plazo.
A continuación algunas de las claves de liderazgo para conseguirlo*:

Entendimiento: Todo el mundo entiende exactamente quiénes son sus clientes y lo que necesitan y esperan. Todos tienen una idea clara de no sólo los objetivos para satisfacer a los clientes, sino también los recursos necesarios, el apoyo organizativo y habilidades para hacer de esas metas una realidad.

Diálogo: Los líderes inician un diálogo con aquellos con quienes trabajan para construir un consenso sobre cómo sus objetivos responden a las necesidades de sus clientes. También se definen en estos intercambios de ideas los procesos necesarios para alcanzar los objetivos determinando las formas más eficientes de implementarlos.

Participación: Todos los miembros de cada equipo están involucrados en la definición de objetivos específicos. Todos tienen un profundo conocimiento de las necesidades de sus clientes. Cuando hablamos de “Clientes” en estas organizaciones nos referimos tanto a los clientes externos como internos. Esta participación también consigue mostrar a cada empleado; de forma continuada, cómo él o ella contribuye en la creación de valor para el cliente y la compañía.

Innovación y aprendizaje: aquellas empresas que trabajan para eliminar el miedo al fracaso y permiten el “fallo rápido” también se convierten en los más que desarrollan una cultura de innovación continua. Las innovaciones de los procesos no sólo producen nuevos productos y servicios, sino que también puede ahorrar tiempo, dinero y crear una mejor calidad.

Planificar-Hacer-Verificar-Ajustar: este ciclo es el núcleo del sistema de gestión en las organizaciones de alto rendimiento.
Este ciclo se basa en un profundo respeto hacia el trabajo y en la creencia de que el trabajo que crea valor merece algo más que repetirse de la misma manera durante décadas. El trabajo merece mejorarse, cambiar, adaptarse, y desarrollarse a partir del aprendizaje continuo de las personas que lo ejecutan.
El ciclo de Planificar-Hacer-Verificar-Ajustar dirige hacia la acción eficaz y eficiente. Se basa en una actitud, en un patrón de trabajo que se repite cada día, en cada persona a través de:

  • Planificar, creando consenso sobre el “qué” hay que hacer y cuál es la mejor forma de hacerlo.
  • Hacer, lo que se planeó. Ejecutar con disciplina paso a paso.
  • Verificar, observando los hechos y datos. Evaluar el impacto de la ejecución.
  • Ajustar, según los aprendizajes de la etapa anterior.

Este no tiene que ser un proceso largo; en realidad es un proceso de pensamiento continuo para enfrentarse a cualquier situación.

Estandarizar y compartir: hacer los cambios oficiales y compartirlos con otros equipos, socios y clientes internos. Cuando realizamos la estandarización debemos asegurarnos de incluir los beneficios, el ahorro y la calidad que generó el cambio. Esto puede ampliar la mejora desde un equipo a toda la operación.

“El líder perfecto es quien conquista los corazones y las mentes de las personas, involucrándolas y capacitándolas para trabajar todos juntos hacia el éxito.”

* Recogido de un texto de Jonathan Escobar (Hartmann Group, High-Performance Organization Global Alliance)

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