Transversalidad de valores y talento en las organizaciones 

Las organizaciones deberían potenciar que sus mandos y directivos integren las habilidades habituales del management junto con los principios y conocimientos imprescindibles para crear valor compartido y sostenible en el nuevo modelo económico, social y ambiental. 

La visión es que, en este nuevo modelo, los valores vinculados a la responsabilidad social, la gestión sostenible, y el buen gobierno evite que las posibles faltas éticas se convierten en las ventajas competitivas que diferenciarán a las organizaciones líderes durante las próximas décadas.

Por otra parte la flexibilidad y adaptación a un cambio constante y rápido de nuestro modo de hacer, el mayor peso analítico en tareas tradicionalmente cualitativas y la necesidad de manejar dentro de la especialidad de cada trabajo conocimientos transversales serán capacidades necesarias para el futuro laboral. La adquisición de competencias cognitivas seguirá siendo muy importante pero no lo será menos el desarrollo de destrezas no cognitivas (soft skills), como el autoconocimiento, el trabajo en equipo, la comunicación, la actitud emprendedora o el sentido de la integridad moral.

En resumen, el futuro inmediato obliga a considerar en nuestros entornos la mezcla y fusión de parámetros e indicadores que provean a las organizaciones de personas que demuestren Conocimiento, Valores, Creatividad y Adaptación.

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El valor de lo intangible


Pensar que solo tiene valor aquello que puede contarse numérica o matemáticamente puede ser una equivocación.

En nuestras organizaciones y equipos nos rodeamos de personas que como tales tienen un valor intangible que necesitamos descubrir, pero a menudo se trata de un valor que pasamos fácilmente por alto.

No sólo se crea valor a partir de lo material sino que hace falta desarrollar capacidades para saber sacar valor de esos activos intangibles, entre los cuales podemos encontrar el talento de los equipos, la generación de confianza entre los grupos de interés, como también lo son la marca y la reputación,…

Todo cuenta y puede crear valor sostenible a largo plazo. Sería una lástima que precisamente las personas y su valía estemos desaprovechándola cuando hablamos de crecer como personas y en la eficiencia del desempeño diario.

Atención: Conducta ambiciosa…


A menudo nos cruzamos con personas que desean un crecimiento rápido que alcance sus objetivos personales y sin miramientos. Aquellos que así actúan, acortan el camino sustentándose en otros que “apoyen el proceso”. Parecida a la fábula de un hombre que poniendo el pie sobre otro para llegar más alto argumentaba: “Yo no le estoy pasando por encima, estoy usando su ayuda para cumplir mi sueño…”. Una cosa es pedir una mano y otra apoyar el pie. 
En una época donde todo se basa en la inmediatez, en la que todo, hasta la persona parece un artículo desechable y el individualismo pasa por encima del equipo, este método es la opción escogida por la conducta ambiciosa, una conducta imprescindible detectar y vigilar para convertirla y humanizarla. Humanizar al equipo es la mejor de las inversiones.

Tres Valores

En la vida podemos encontrarnos con tres tipos de valores personales que en cualquier momento nos pueden sorprender:

Valores creativos: Se ponen en marcha cuando la vida puede exigir emprender algún tipo de acción.

Valores vivenciales: Se ponen de manifiesto cuando  lo que pide la vida es meditar y sacar consecuencias para el propio existir de la persona.

Valores de actitud: Aparecen cuando lo que la vida exige puede ser simplemente aceptar su destino y cargar con su cruz. Porque incluso sufriendo, la única oportunidad de la persona reside en la actitud que adopte para soportar su carga.

Seguramente muchos somos los que hemos tenido ocasión de comprobarlos o vivirlos con poca o mucha intensidad alguna vez. Discúlpame porque me apetecía contarlo.