ODS vs ODM

A menudo escuchamos hablar de la Agenda para los Objetivos de Desarrollo del Millenio (ODM) y últimamente de Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) pero cabe la duda de si hablamos de lo mismo o de cosas diferentes.

A continuación las diferencias:

Sostenibilidad. La nueva hoja de ruta pone en el centro una cuestión que había permanecido en un segundo plano: el modelo actual es insostenible. Para garantizar la vida y los derechos de las personas y el planeta tierra, el modelo a seguir tiene que ser sostenible.

Equidad. Los ODM se basaban en promedios nacionales y no contaban con la realidad de las comunidades más vulnerables y alejadas. Los ODS tienen en cuenta más parámetros que reflejan mejor la realidad.

Universalidad. Mientras los ODM trabajaban las metas solo en los países en desarrollo, los ODS establecen que todos los problemas están interconectados y hay que abordarlos desde todos los países.

Compromiso. Ahora, los ODS comprometen a todos los países del mundo. Esto significa que el Gobierno de España tendrá que aplicarlos en sus políticas internas, y por lo tanto debemos exigírselo a nuestros representantes políticos.

Alcance. Frente a los 8 ODM, ahora tenemos 17 ODS con 169 metas a alcanzar incluyendo por primera vez cuestiones fundamentales como el empleo digno o el cambio climático.

En resumen, sostenibilidad, equidad, universalidad, compromiso y alcance son los rasgos diferenciadores por los que esta Agenda de Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) apuesta, una oportunidad única de ciudadanía global para construir un mundo sostenible para todas las personas.

“Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco”

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Publicado por la periodista Angeles Caso

Se buscan Pioneros para los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecen una visión clara para un futuro sostenible y abren la puerta a una nueva era para las empresas. Pacto Mundial busca Pioneros en los ODS; personas que contribuyen a alcanzar uno o más de los ODS, mientras que también contribuyen al éxito empresarial.Un grupo de selección externo de stakeholders que representan a los sectores público, privado y sin fines de lucro seleccionará a los candidatos e identificará hasta diez Pioneros en ODS. Los ganadores de esta promoción serán anunciados y conocidos en el Leaders Summit de Global Compact que se celebra el 21 de septiembre de 2017 en Nueva York. Recibirán visibilidad y reconocimiento durante todo el año por sus esfuerzos y logros en el avance de los ODS.

En 2016 se eligió la primera promoción de los Pioneros, edición en la que se recibieron más de 600 candidaturas de 100 países. Global Compact seleccionó a diez Pioneros en ODS de diversas regiones del mundo que mostraron cómo las empresas pueden ser una fuerza para el cambio positivo.

La búsqueda de la promoción 2017 de los Pioneros se acaba de abrir y las personas u organizaciones pueden presentarse hasta el día 26 de mayo. Este año se introducen novedades, que hacen referencia a los candidatos elegibles y al modo de concurrir. Las formas de optar a convertirse en Pionero en ODS pueden partir de dos tipos de candidaturas:

  • Autocandidaturas. Si quieres postularte a ti mismo, hazlo a través de este link.
  • Nominar a otra persona. Se pueden señalar a personas de cualquier nivel de la organización, a través de este link.

Global Compact entiende los Pioneros en ODS como personas que trabajan en cualquier nivel de una empresa y están haciendo un trabajo excepcional a la hora de emprender acciones en temas de desarrollo sostenible a través de su propia empresa o movilizando otras empresas para hacerlo. Miembros de las organizaciones del Pacto Mundial a nivel internacional de cualquier nivel son elegibles para este distintivo. Esto incluye a empleados de empresas firmantes del Pacto, miembros de la junta directiva o de filiales de estas empresas.