Empleo par jóvenes en riesgo de exclusión

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Como sabemos, los colectivos juveniles más vulnerables y en riesgo de exclusión social, tienen mayores dificultades para acceder al mercado laboral. Jóvenes con altas tasas de abandono escolar, menores niveles de estudio y con alta temporalidad en sus contratos. Jóvenes que, sin perspectivas de acceder a un empleo, quedan lamentablemente condenados a unas elevadas probabilidades de hacer crónica su situación de exclusión.

El Observatorio Empresarial contra la Pobreza ha centrado su investigación del 2016 en el desarrollo de radiografía de las causas y efectos del desempleo juvenil y de cómo la empresa, en coordinación con otros actores, puede contribuir de manera eficaz a mitigar los altos índices de paro juvenil con los que cuenta España.

En este informe además, se analizan en particular las brechas y barreras existentes para los jóvenes más vulnerables desde el punto de vista de la demanda laboral (tales como políticas de recursos humanos, consecuencias de las últimas reformas políticas laborales llevadas a cabo en materia de empleo), así como desde el punto de vista de la oferta laboral, (aquellas que inciden en la educación y formación, empleabilidad y en el emprendimiento y autoempleo). Además, el informe destaca además el papel que determinadas entidades sociales desempeñan para favorecer la empleabilidad de los jóvenes más vulnerables y la importancia que tiene el apoyo integral de las empresas en estos procesos.

Positividad en el trabajo

Pautas recomendadas para ser positivo en el trabajo

1. Valora tu puesto de trabajo: Primeramente, debes valorar que tienes un trabajo, piensa en aquellos que no lo tienen. No te centres únicamente en los aspectos negativos de tu puesto, piensa que todos los trabajos tienen aspectos buenos y malos.

2. Marcarte objetivos: Plantea objetivos específicos y plazos para conseguir lo que te propones y que te permitan elaborar un plan de acción.

3. Ser disciplinado y persistente: Trabajar implica cierta rutina, es necesario organizar las tareas para sacar el máximo provecho a las horas laborales. Cuando se aprovecha al máximo la jornada laboral, al final del día uno se siente orgulloso por el trabajo bien hecho.

4. Aprendizaje continuo: Formarse en nuevas habilidades y conocimientos es necesario para innovar y tener nuevos proyectos profesionales.

5. Comunicación efectiva: Ser sincero y empatizar con tus compañeros, hará mucho más agradable las horas de trabajo.

6. No temas al fracaso: En muchas ocasiones es necesario tener fracasos para aprender, analizar las causas y consecuencias de los errores te ayudará a mejorar.

7. Cree en tus capacidades: Piensa que eres un profesional apto para desarrollar todas las tareas del puesto y resolver los problemas del día a día. La forma en la que enfrentas tu trabajo es la manera en la que otros te verán como profesional.

Fuente: Expansión

Empresa y personas discapacitadas

De un tiempo atrás se detecta un paulatino cambio de mentalidad en la cultura corporativa de las empresas al hecho de que las nuevas generaciones con discapacidad se planteen un futuro profesional en el que puedan trabajar, rompiendo la anacrónica tradición que relaciona a la persona con discapacidad con la inactividad y la dependencia, pasando por una nueva legislación más eficiente.

Sin embargo las siguientes razones que justifican la baja participación:

– Falta de programas educativos específicos que garanticen la formación igualitaria de las personas con discapacidad.

– Carencia de recursos para la búsqueda de empleo. En muchos casos, las personas con discapacidad encuentran barreras adicionales en su búsqueda de trabajo: desconocimiento, dificultades de comunicación, comprensión, etc. Necesitan apoyos adicionales para enfrentarse al proceso de buscar trabajo y encontrarlos no siempre resulta sencillo.

– Barreras en las empresas en forma de temor a contratar a personas con discapacidad, en la mayor parte de los casos por desconocimiento, falta de experiencias previas o estereotipos obsoletos que asocian a la persona con discapacidad con menor productividad.
Estas barreras en el tejido empresarial, muchas veces se trasladan a la propia persona con discapacidad, repercutiendo negativamente en su autoestima y, por tanto, mermando su intención de trabajar.

– Un sistema de prestaciones que, si bien en muchos casos es necesario para garantizar unos ingresos mínimos, en otras ocasiones puede promover la inactividad de personas que sí cuentan con competencias para el empleo.

Aún es largo el camino por recorrer pero lo importante es continuar apoyando en todos los frentes para que progresivamente este colectivo maravilloso pueda incorporarse a las plantillas de las empresas.

¿Cuánto cobraré al jubilarme?

¿Cuánto cobraré de pensión al jubilarme? ¿Será suficiente o tendré que ahorrar antes para lograr una hucha suficiente? Quien más quien menos se ha hecho alguna vez estas preguntas sin tener muy claras las respuestas.

Es prácticamente imposible conocer la prestación que podrá cobrar un joven que hoy inicie su carrera laboral y cuya fecha de jubilación puede tardar más de tres décadas en llegar. Cuanto más lejos quede ese momento más difícil es realizar una aproximación y viceversa.

Los gobiernos han aplicado el denominado factor de sostenibilidad que se traduce en un recorte de la pensión que paga el Estado. En España estos cambios han recortado en ocho puntos porcentuales la tasa de sustitución que mide el porcentaje que representa la prestación de la Seguridad Social respecto al último salario. Este indicador ha pasado de una media del 81% al 73%.

Quienes tengan unos ingresos más modestos durante su vida en activo notarán menos el paso a la jubilación, al menos desde el punto de vista económico.

Una persona de treinta años con unos ingresos anuales de 20.000 euros necesitará cubrir todos los años un desfase de 5.946 euros para alcanzar una pensión similar a su último salario, según el estudio de estimaciones realizado por Cajamar para EXPANSIÓN. Para ello, deberá ahorrar 874 euros anuales, si obtiene una rentabilidad media anual del 4% ó 1.544 euros si esta ganancia es del 2%.

Si esta misma persona tuviera unos ingresos de 80.000 euros, su desfase entre el último sueldo y la pensión se multiplica por 21 y llegaría a 127.131 euros. Su esfuerzo de ahorro sería de 33.027 euros cada año, con una rentabilidad del 2%, y de 18.704 euros si logra el 4%.

Para los más mayores, el tiempo juega en contra. Un trabajador con sesenta años y unos ingresos de 20.000 euros, se encontrará con una diferencia anual de 1.293 euros entre su última nómina y su pensión. Para cubrir esta brecha necesitaría 4.688 euros (al 2%) ó 3.699 (al 4%), según los cálculos de Cajamar.

En el supuesto de que esta misma persona tuviera unos ingresos anuales de 60.000 euros su ahorro necesario se dispararía a 108.479 euros anuales con una rentabilidad del 2% y al 85.603 euros con un 4%.

Conclusiones
“Como conclusión del estudio podemos afirmar que, si no se sensibiliza la sociedad en empezar pronto a ahorrar para su jubilación, cuando se decida, será demasiado tarde”.

El informe de Cajamar pone de relieve que en los casos de mayores rentas, el esfuerzo ahorrador necesario supera la aportación máxima de 8.000 euros anuales que se puede hacer a planes de pensiones, de forma que para cubrir las necesidades al cien por cien habría que contratar otros productos financieros señalan en Cajamar.

A esto se une “la actual situación de tipos de interés a la baja, que impide una rápida capitalización a corto plazo”.

La rentabilidad obtenida por el ahorro es una de las claves para acumular una hucha suficiente.

Fuente: Expansión

Contratación por valores

Me pregunto si alguna vez contratamos a las personas que de verdad necesitamos. Me refiero a tener en cuenta su experiencia y habilidades o competencias, sí, pero ¿y los valores?

Se habla mucho de retención de talento pero durante la selección deberíamos darle, mayor si no igual, peso a los valores del aspirante y que estos valores coincidan con los valores de la empresa si queremos evitar que en algun momento debido a las diferencias entre ambos, se rompa la relacion del empleado con la empresa.

Es requisito indispensable  recuperar la ética y las humanidades. A esta generación se le exige demasiada formación y saber mucho, tener muchos conocimientos, pero ¿qué hay de los valores?

Contratación de personas en riesgo de exclusión

El hecho de que la contratación de personas en riesgo de exclusión crezca a un ritmo mayor que la del resto de la población es alentador y da cuenta de que la recuperación económica está siendo inclusiva, pero hemos de tener en cuenta que venimos de muy abajo, ya que las personas con discapacidad o los mayores de 45 años fueron los más afectados por la crisis. En este sentido, aún queda un inmenso camino por recorrer para igualar su situación laboral a la del resto de la población.

Iniciativas como el voluntariado corporativo o las jornadas de sensibilización, están impactando en la cultura de las empresas, donde se observa una mayor predisposición a la hora de incorporar perfiles que, a priori, descartaban por circunstancias socioeconómicas como tener más de 45 años o un certificado de discapacidad.

Feliz 2016… de tendencias!

Estas son las tendencias de empleo que Infoempleo detecta para este año 2016:

1. Convivencia intergeneracional. Actualmente hay cuatro generaciones trabajando juntas. Aunar esfuerzos y tratar de que las diferencias entre ellos sean reconciliables es uno de los grandes desafíos. La fórmula del éxito consistirá en grandes dosis de comunicación para gestionar esa diversidad y en combinar adecuadamente experiencia e innovación.

2. Tecnología y Big Data.  El uso de los datos también se empleará dentro de los departamentos de recursos humanos  para mejorar los procesos, analizar el rendimiento de los trabajadores y para realizar una correcta toma de decisiones.  No sólo se trabajará en base a lo subjetivo sino que habrá una buena base de datos que ayuden a optimizar el  funcionamiento actual de las plantillas.

3. Formación continua. Se seguirá la senda del aprendizaje social, que se apoya en los múltiples recursos y  plataformas en abierto que ofrecen conocimiento de manera gratuita. A los profesionales se les exige contar con  habilidades y aptitudes que no necesariamente forman parte de su formación. Por eso desde RRHH será necesario  ayudar a los empleados a potenciar su actualización constante de conocimientos.

4. Aumento de los trabajadores externos. El número de trabajadores que forman parte de una compañía va en  descenso. Se avanza hacia la externalización de proyectos, por lo que el reto será la gestión de equipos compuestos por  estos dos tipos. Trabajar en trasmitir la cultura y los valores y hacerles partícipes de los objetivos de la empresa, son  dos de las principales misiones durante este próximo año.

5. Nuevos procesos. Los espacios físicos se diluyen. Ya no se trabaja de manera exclusiva en la oficina sino que  muchas empresas comienzan a tener más presencia en la nube y apuestan por la digitalización de todos los procesos.  Se apostará por una creciente flexibilidad en cuanto a horarios y lugares de trabajo, con el objetivo de ayudar a una  mayor conciliación personal y profesional, uno de los aspectos más demandados por los empleados.

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