Positividad en el trabajo

Pautas recomendadas para ser positivo en el trabajo

1. Valora tu puesto de trabajo: Primeramente, debes valorar que tienes un trabajo, piensa en aquellos que no lo tienen. No te centres únicamente en los aspectos negativos de tu puesto, piensa que todos los trabajos tienen aspectos buenos y malos.

2. Marcarte objetivos: Plantea objetivos específicos y plazos para conseguir lo que te propones y que te permitan elaborar un plan de acción.

3. Ser disciplinado y persistente: Trabajar implica cierta rutina, es necesario organizar las tareas para sacar el máximo provecho a las horas laborales. Cuando se aprovecha al máximo la jornada laboral, al final del día uno se siente orgulloso por el trabajo bien hecho.

4. Aprendizaje continuo: Formarse en nuevas habilidades y conocimientos es necesario para innovar y tener nuevos proyectos profesionales.

5. Comunicación efectiva: Ser sincero y empatizar con tus compañeros, hará mucho más agradable las horas de trabajo.

6. No temas al fracaso: En muchas ocasiones es necesario tener fracasos para aprender, analizar las causas y consecuencias de los errores te ayudará a mejorar.

7. Cree en tus capacidades: Piensa que eres un profesional apto para desarrollar todas las tareas del puesto y resolver los problemas del día a día. La forma en la que enfrentas tu trabajo es la manera en la que otros te verán como profesional.

Fuente: Expansión

Alégrame el día!

Esta vez os dejo un post de Pilar que espero también os alegre el día:

Hace un par de días me pasó algo curioso. Salía de un almuerzo y me dirigí a coger un taxi para llegar a la siguiente reunión de la jornada. Zona centro, calor, gente en las calles. Prisa.

Móvil en mano, metida en mis cosas, revisando correos, abriendo Hailo. Entonces me entró un mensaje de Whatsapp. Un par de frases, nada complicado. Pero me hizo reír a carcajadas.

Entonces, un hombre que estaba a mi lado, un transeúnte anónimo, se giró hacia mí y me dijo: […]

La alegría de los desconocidos

Motivación mediante actividades

Cuando los equipos están desmotivados existen algunas técnicas para conseguir levantar el ánimo y reforzar el sentimiento de pertenencia al equipo. Centrémonos en un par de estas técnicas, a menudo muy utilizadas. 

Algunas de esas técnicas son las actividades de trabajo en equipo, comunmente conocidas como “Teambuilding” y los talleres de trabajo o “Workshops“.

Sobre la primera se trata de actividades que se llevan a cabo fuera de la empresa, en algún espacio cerrado o abierto pero lejos del ambiente habitual de los empleados y se trata de realizar una actividad concreta que simule la puesta en acción de un equipo, como puede ser un juego. De este modo los participantes juegan distintos roles, desde el jefe hasta el subordinado, y donde el objetivo será conseguir un fin para el que cada uno de los participantes tendrá que pasar por distintas tareas que reten su capacidad y competencias físicas o intelectuales.

Esta técnica favorece la mejora del ambiente entre los empleados, la convivencia fuera del trabajo, el desarrollo de habilidades y el compartir entre todos ideas y sugerencias.

Es muy importante que una vez finalizada la actividad de Teambuilding y con objeto de que no quede como una simple reunión de amigos que se lo han pasado bien, los participantes se enfrenten a una puesta en común o sesión de feedback donde analizar qué han sacado de provecho de la realización de la actividad.

La segunda técnica, workshop, se trata de la realización de un curso o formación cuya finalidad es el desarrollo de nuevas o existentes habilidades principalmente enfocado a las áreas que se consideran necesarias de mejorar (como por ejemplo liderazgo, comunicación, etc.)

Es importante que estos workshops o talleres estén bien definidos y organizados de manera que consigamos cumplir con las expectativas de la organización y de los participantes.

En ambos casos es de especial relevancia elegir una actividad innovadora, que emocionalmente cale en los participantes, y una vez finalizada cualquiera que sea la actividad, el participante tenga la oportunidad y se le invite a dar su feedback y sobre todo que el recuerdo de esa actividad sea transformador de su situación actual, en caso contrario la actividad organizada no habrá tenido el éxito esperado.

Demócrata o Republicano / Asno o Elefante

En 1828 cuando el político demócrata candidato presidencial era Andrew Jackson, sus contrincantes buscaron denostarlo al compararlo con un ASNO. Sin embargo el candidato logró capitalizar este mote e incorporó este símbolo a sus carteles de campaña. Otra de las características de este animal de carga, su testarudez, fue utilizada también para describir de manera política a Jackson para describirlo como un político con tesón.

En 1877, después de una contienda en la que los republicanos sufrieron una aplastante derrota frente a los demócratas, el ELEFANTE fue el animal elegido para caricaturizar la situación del partido dadas sus características que asemejaban el resultado pues se trata de un enorme animal inteligente, dócil pero fácil de manipular.

Así, ambos Partidos hicieron de sus respectivas críticas el emblema de sus organizaciones. Una muestra de como utilizar hábilmente los agravios y mofas en beneficio propio.

Coaching Grupal

El coaching grupal es una terapia revolucionaria para afrontar los problemas cotidianos de la sociedad actual como las separaciones, fallecimientos, dificultad para encontrar pareja o la dificultad para afrontar nuevos retos, y el volver a empezar en las distintas áreas como la pareja, la familia y el trabajo. A través del feedback que el individuo recibe de cada uno de sus compañeros, explora universos emocionales de una forma más natural disminuyendo la sensación de soledad y agobio frente a los problemas cotidianos.

Sabemos que el equilibrio no consiste en estar bien siempre sino en aprender a gestionar emocionalmente cada etapa de cambio vital que la vida nos pone. El coaching grupal es una metodología que ha implementado de forma pionera el Coaching Club a través de la fusión de distintas disciplinas como son la PNL, el psicodrama, la psicología,  aplicadas al coaching  y cuyo pilar  fundamental es el aprendizaje colectivo. Los beneficios se pueden sostener en el tiempo y algunos de ellos son: aprender a utilizar herramientas de gestión emocional, a superar tus creencias limitantes, a resolver tus asuntos inconclusos, a conectar y comunicarte mejor contigo mismo y con los demás.

Las técnicas grupales que desarrollamos  son una buena forma de acercamiento a tu mundo interior y a tus potencialidades, ya que está comprobado que compartir este tipo de experiencias en grupo fortalece nuestra capacidad de vincularnos sanamente. 

En el plano laboral los principales problemas que surgen tienen que ver, en parte con la insatisfacción, con la falta de motivación, o bien con la creencia limitante que reza ” no soy capaz ” Aquí, muchas veces, vemos con los clientes que no se trata de que no sean capaces de realizar tal o cual labor, sino en aprender a  diferenciar el no soy capaz del no quiero. Esto te ayuda a darte cuenta de: en qué punto de tu vida laboral estás y ver hacia dónde te quieres dirigir. En las sesiones de grupo trabajamos con lo que denominamos “ajuste creativo” que es una herramienta que te ayuda a ajustar a identificar y a superar circunstancias complejas o bien a re definir tu proyecto laboral.

Verónica Rodríguez, Directora de Coaching Club

Motivación laboral

Cuando los niveles de paro mundial, la rotación y la movilidad geográfica se ha vuelto tan fácil, estamos ante un río de ejecutivos y profesionales altamente cualificados que se adentran en aventuras para buscar desarrollo espiritual, vidas más llenas y plenas de emoción y sensibilidad. Buscan realización interna, no se mueven por dinero. Se trata de un perfil ideal porque su motivación tendrá niveles extraordinarios.

El trabajo es a la productividad lo que la justicia al honor y honestidad. Los beneficios de cualquier esfuerzo lo son para todos los implicados o nadie ganará. Serán económicos, físicos, o espirituales, pero si realizamos una tarea que requiere producir para otros, debemos recibir “si ne qua non” en alguna forma el pago o compensación, suficiente para que nos haga sentir la balanza del win to win equilibrada. Y es que solo si sentimos que todos ganamos habrá ganancia estable. Hablamos entonces de la motivación laboral.

¿Positivo o negativo? Tú eliges

En el camino hacia el éxito, ser positivo no es una opción, sino una necesidad. Es la energía que provoca el triunfo; una corriente que te arrastra hacia la cima. La negatividad es la energía del fracaso. También te arrastra, pero en la dirección contraria.

Son como dos ríos divididos por un sendero muy estrecho. A ambos los mueven dos fuertes corrientes en direcciones opuestas. Uno de ellos tiene la capacidad de atraer la flora y la fauna porque su agua es clara y prístina, y la fuerza de la corriente usa sus aguas para purificarlo todavía más. Se pueden ver peces y algas a través de sus aguas transparentes, y flores en sus orillas. El otro es oscuro, maloliente, sucio y está contaminado, por lo que en él no habitan seres vivos. Es inhóspito y hostil la vida. La misma fuerza de la corriente que en uno genera más vida, en el otro la destruye.

Gracias, Antxo!

Motivar a tu equipo

Para inspirar a las personas y a los equipos es fundamental emocionarse con lo que uno hace, no rendirse y ver en los fracasos la manera de aprender para no cometer errores en los próximos intentos.Así los directivos deben generar ilusión entre las personas que tienen a cargo, para que éstas le sigan y se comprometan con sus ideas o sus organizaciones.

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Fíjate objetivos específicos

En la sociedad hay un grupo de personas que siempre triunfa y otro que nunca lo hace. Además hay un grupo que siempre fija objetivos y otro que no los fija nunca. Seguro que no sorprendea nadie comprobar que aquellos que triunfan son los mismos que se fijan objetivos y que los que fracasan son los que no lo hacen. ¡Qué tremenda coincidencia!

En la construcción de todo lo que hoy es 8Belts descubrí que existen cinco puntos clave en la fijación de objetivos con un valor esencial para cualquier ser humano. Es lo que yo denomino el Pentágono Mágico.

1. Concreción

El error más cometido es la falta de concreción. Si se fracasa en los objetivos, no es tanto porque no se fijen, sino porque se hace con una enorme falta de concreción. Son muchos los que han cometido el error de marcarse como objetivo «hacer más deporte». Pero «hacer deporte» no es un objetivo. «Quiero hacer 5 días de deporte a la semana, cada día después del trabajo voy a correr media hora en la cinta y haré cien flexiones y una hora de pesas», sí es un objetivo.

Es necesario ser escrupulosamente específico en la descripción del objetivo, pero no lo es menos serlo en la definición de los hitos y en la fijación de las plazos. Necesitas saber con el mayor grado de detalle qué quieres conseguir, cómo quieres conseguirlo, haciendo qué cosas y antes de qué fecha. La diferencia entre fijar objetivos inconcretos y no fijarlos, es prácticamente inexistente.

2.Hazlo digerible

Tu objetivo debe ser digerible. Debe ser algo fácil de cumplir. Que no te empache. Mejor empezar bajo, cumplir y subir, que empezar alto, no cumplir y bajar. Lo primero fomenta la motivación y lo segundo la destruye. Ya sé que ahora mismo el nivel cinco te parece demasiado sencillo y prefieres empezar por el diez, pero no me interesa tu velocidad de arranque, sino tu velocidad de crucero. Demuéstrate primero que mantienes la regularidad en el cinco y, solo entonces, avanza al siguiente nivel.

Del libro “Los 88 Peldaños del Éxito”

3. La tolerancia-cero

Cuando tengas decidido el objetivo divídelo en dos: el óptimo y el de tolerancia cero. El óptimo es el idóneo, pero al mismo tiempo es retador, difícil. El de tolerancia cero es subóptimo, pero es sencillo, fácilmente alcanzable. Mientras estés entre uno y otro, tu avance no peligrará. Pasarte de máximos te generará altibajos y no alcanzar los mínimos hará que entres en el terreno más pantanoso de todos, que es la desidia. De ahí al fracaso hay un paso.

He aquí el funcionamiento del objetivo tolerancia cero.

Imagínate el día en que te encuentres más desmotivado, cansado y desmoralizado; el día que más peligre el cumplimiento del objetivo. Ahora determina el objetivo mínimo que incluso en un día así estarías dispuesto a cumplir. Ése es tu objetivo de tolerancia-cero. Aquel que sea tan fácil de cumplir que, pase lo que pase, no exista ninguna excusa que justifique su incumplimiento. Una vez fijado, cúmplelo siempre. No te permitas ninguna excepción. Si tu objetivo era entrenar 30 minutos al día, un ejemplo de tolerancia-cero sería entrenar solo cinco y hacer 10 flexiones o 20 abdominales, esto es, algo tan sencillo que lo puedas cumplir incluso el día en que estés más desganado. El objetivo de tolerancia-cero apenas te hace avanzar en tu objetivo global. Su función no es que avances, sino que no rompas el contacto con tu meta.

4. La locomotora

Cada día que cumplas tu objetivo tómalo como que has construido un vagón de la locomotora. Si fallas uno, la locomotora se desengancha y hay que empezar una nueva de cero. Muy importante respetar esta regla: solo sirven las locomotoras enteras, esto es, número de días consecutivos que has cumplido. Sin interrupciones. Recuerda que las justificaciones no valen porque fuiste tú quien se marcó ese mínimo anti-excusas para los días en los que te resultase más complicado. Anota en una hoja de papel cada día que no fracasas. Puedes fracasar en el óptimo pero no en el de tolerancia cero. Te recomiendo que lo hagas de una forma muy visual, dibujando cuadrados que identifiquen los días, incluso sobre un calendario, de tal forma que cada día cumplido, puedas señalarlo con color y así ver gráficamente tu constancia en forma de bloques. El objetivo de esta técnica es que no rompas la constancia ni un solo día y luchar para conseguir que la locomotora sea lo más larga posible. El saber que romper la cadena te hace empezar de cero, te motivará para no fallar ni un solo día.

5. Los despertadores

Este último punto es el que, una vez puesto en marcha, tiene un efecto más inmediato.Los despertadoresson disparadores que pones en tu vida para activar el cumplimiento del objetivo. Son hechos fijos que tú eliges y que preceden al instante en el que empezarás con tu objetivo. Sin dilación. Un despertador sería la cena, la ducha, la salida del trabajo, la entrada al colegio de tus hijos, tu llegada a casa, despertarse por la mañana, cuando terminan las noticias… Tienen que ser hechos que suceden con regularidad y predecibles. Siguiendo el ejemplo del deporte, si tu objetivo es ponerte en forma, puedes fijar como momento despertador tu llegada a casa o el momento en que tus hijos se acuestan para ponerte las zapatillas y empezar a correr. La clave está en las palabras «sin dilación». Es muy importante que sea de inmediato y que no exista una actividad entre el despertador y la puesta en marcha. Lo que los despertadores aportan es concreción y claridad, eliminan la desidia y la pereza porque la hacen innegociable y te dan un punto muy claro de cuándo ponerte con ello.

Si un grupo de personas alcanza el éxito por fijarse objetivos y otro no lo alcanza por no hacerlo, no esperes conseguir lo mismo que los primeros siendo parte de los segundos.

Fijar objetivos es reducir la distancia que te separa de ellos