Atención: Conducta ambiciosa…


A menudo nos cruzamos con personas que desean un crecimiento rápido que alcance sus objetivos personales y sin miramientos. Aquellos que así actúan, acortan el camino sustentándose en otros que “apoyen el proceso”. Parecida a la fábula de un hombre que poniendo el pie sobre otro para llegar más alto argumentaba: “Yo no le estoy pasando por encima, estoy usando su ayuda para cumplir mi sueño…”. Una cosa es pedir una mano y otra apoyar el pie. 
En una época donde todo se basa en la inmediatez, en la que todo, hasta la persona parece un artículo desechable y el individualismo pasa por encima del equipo, este método es la opción escogida por la conducta ambiciosa, una conducta imprescindible detectar y vigilar para convertirla y humanizarla. Humanizar al equipo es la mejor de las inversiones.

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Tres Valores

En la vida podemos encontrarnos con tres tipos de valores personales que en cualquier momento nos pueden sorprender:

Valores creativos: Se ponen en marcha cuando la vida puede exigir emprender algún tipo de acción.

Valores vivenciales: Se ponen de manifiesto cuando  lo que pide la vida es meditar y sacar consecuencias para el propio existir de la persona.

Valores de actitud: Aparecen cuando lo que la vida exige puede ser simplemente aceptar su destino y cargar con su cruz. Porque incluso sufriendo, la única oportunidad de la persona reside en la actitud que adopte para soportar su carga.

Seguramente muchos somos los que hemos tenido ocasión de comprobarlos o vivirlos con poca o mucha intensidad alguna vez. Discúlpame porque me apetecía contarlo.

La empresa y su obligada contribución a la mejora social

Según conclusiones aportadas por el Barómetro Edelman de Confianza 2016, nos indica que el 80% de los encuestados acerca del valor de la reputación y los intangibles en el contexto económico actual afirman que una compañía debe contribuir a una mejora de las condiciones sociales y económicas del entorno donde opera, además de sus propios beneficios económicos.

Estableciendo una comparativa a modo individual, las personas interactuamos unas con otras y reconocemos una serie de acciones y comportamientos que nos transmiten sensaciones tan humanas como la confianza, lealtad, honestidad o el espíritu de pertenencia. Las compañías y organizaciones no están exentas de dichas valoraciones y juicios por parte de sus consumidores, inversores y accionistas, adquiriendo de tal forma dicha “capacidad humana”.La gestión por parte de los consejos de administración y directivos de la citada capacidad, y su información a través del denominado reporting no financiero, se antoja clave en el desarrollo de las empresas en un contexto económico en el cual se demanda una mayor responsabilidad empresarial.

Fuente: KPMG

Empleo par jóvenes en riesgo de exclusión

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Como sabemos, los colectivos juveniles más vulnerables y en riesgo de exclusión social, tienen mayores dificultades para acceder al mercado laboral. Jóvenes con altas tasas de abandono escolar, menores niveles de estudio y con alta temporalidad en sus contratos. Jóvenes que, sin perspectivas de acceder a un empleo, quedan lamentablemente condenados a unas elevadas probabilidades de hacer crónica su situación de exclusión.

El Observatorio Empresarial contra la Pobreza ha centrado su investigación del 2016 en el desarrollo de radiografía de las causas y efectos del desempleo juvenil y de cómo la empresa, en coordinación con otros actores, puede contribuir de manera eficaz a mitigar los altos índices de paro juvenil con los que cuenta España.

En este informe además, se analizan en particular las brechas y barreras existentes para los jóvenes más vulnerables desde el punto de vista de la demanda laboral (tales como políticas de recursos humanos, consecuencias de las últimas reformas políticas laborales llevadas a cabo en materia de empleo), así como desde el punto de vista de la oferta laboral, (aquellas que inciden en la educación y formación, empleabilidad y en el emprendimiento y autoempleo). Además, el informe destaca además el papel que determinadas entidades sociales desempeñan para favorecer la empleabilidad de los jóvenes más vulnerables y la importancia que tiene el apoyo integral de las empresas en estos procesos.

Finanzas y Valores

La educación financiera tiene que incorporar los valores de la sociedad en la que vivimos, para incluir aspectos referidos a la responsabilidad del ahorrador, la sostenibilidad del destino que se le da a nuestro dinero, la financiación de proyectos respetuosos con el medio ambiente, con los derechos humanos, la transparencia en la información, la RSC de las empresas, etc.

La cultura financiera tenemos que entenderla de esta forma y estar a disposición de los formadores y del público en general el material necesario para adquirir estos conocimientos, siendo conscientes de que es una labor de todos y que solo con el esfuerzo y el apoyo de todos se lograrán dar pasos positivos en algo que es tan fundamental como la educación financiera.

Marcas y Responsabilidad Social

La reputación es tarea principal del departamento de Comunicación, pero afecta a toda la empresa, desde el recepcionista al director general. No vale hacer RSC de boquilla, de la de decorar la memoria corporativa. Hay que mojarse. En el mundo actual y al que vamos, ganarán aquellas empresas más comprometidas con la sociedad, aquellas que sean capaces de engranar sus objetivos con fines sociales y perderán las que solo son amigas de recibir contratos a dedo y demás empresas centradas en gustar más a los gobiernos que a los consumidores y ciudadanos.

Todo apunta a que tendrán ventaja en los próximos años aquellas marcas que generen valor compartido, apoyando a las organizaciones en su visión de negocios, que crezcan y promuevan el desarrollo en base al respeto a un código de conducta basado en valores, a las personas y al medio ambiente contribuyendo con esto a la sostenibilidad y competitividad de la organización.

En resumen, aquellas marcas que sepan conectar mejor el éxito de las empresas con los avances de la sociedad y se den cuenta de que gestionar principios es además fuente de mejoras y beneficios empresariales conseguirán hacerse con clientes, proveedores y empleados convertidos en “fans” capaces de atarse a ellas.

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Responsabilidad Social, una asignatura aún pendiente

La rentabilidad económica, la sostenibilidad y la responsabilidad social son compatibles y están ya en el ADN de muchas empresas, dando respuesta a una nueva generación de consumidores que exigen empresas competitivas a la par que responsables.

No es suficiente con el lavado de cara que pretendían hacer algunas empresas bajo el concepto de la RSC ya que, cada vez más, los consumidores compran valores y no productos. Nuestra sociedad ha empezado a exigirle a las empresas y a los gobiernos un comportamiento ético, premiando a las firmas con valores compartidos por el conjunto de la sociedad, pero únicamente si también son competitivas en calidad y en precio.

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