El valor de lo intangible


Pensar que solo tiene valor aquello que puede contarse numérica o matemáticamente puede ser una equivocación.

En nuestras organizaciones y equipos nos rodeamos de personas que como tales tienen un valor intangible que necesitamos descubrir, pero a menudo se trata de un valor que pasamos fácilmente por alto.

No sólo se crea valor a partir de lo material sino que hace falta desarrollar capacidades para saber sacar valor de esos activos intangibles, entre los cuales podemos encontrar el talento de los equipos, la generación de confianza entre los grupos de interés, como también lo son la marca y la reputación,…

Todo cuenta y puede crear valor sostenible a largo plazo. Sería una lástima que precisamente las personas y su valía estemos desaprovechándola cuando hablamos de crecer como personas y en la eficiencia del desempeño diario.

Anuncios

Procrastinación post-vacacional

proc

La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. 

Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual.
El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente sin tener una fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

Transcurrido el período vacacional, la procastinación puede incluso incrementarse en grado sumo.

El tiempo medio que el organismo tarda en desconectar por completo y desintoxicarse después de un período de estrés, según dictaminan los expertos, es de 2 semanas.

En el libro “El placer de la pereza”, su autor explica el origen de esta emoción: Se produce cuando hemos agotado de forma rápida nuestra energía vital.

Vivian Acosta, experta y consultora en liderazgo y muchas otras competencias, hace una reflexión a esta realidad, y continúa:

Suelo escuchar con demasiada recurrencia, recién llegada de mis vacaciones, frases del tipo: “Tengo las pilas cargadas a tope”, y yo me pregunto, a tope ¿para un día…, una semana…, un mes…, un año…?. Pareciera que nos relacionamos con nuestro organismo como con nuestro iphone, cuando se descarga, lo volvemos a enchufar, y así hasta la siguiente parada.

“¡Qué  horror! ¡Llegué hace poco de vacaciones y ya necesito otras!”. Lógico, porque seguimos pensando que nuestro cuerpo es como un robot que puede con todo, y cuanto más frenetismo y actividad, mayor el reconocimiento social; eres Dios si te levantas a las 6am, haces par de horas de gym, trabajas 10-12 horas, y por la noche un poco de running para desconectar, y yo digo ¡para rematarte!. Por supuesto esta actividad se adereza con ser padre/madre ejemplar, y con una amplia vida social.

La pereza es instintiva, está en nuestro repertorio de emociones básicas, venimos cargada con ella; es una emoción cuya función es proteger nuestro nivel de energía, ni más, ni menos. Es una emoción protectora, ¿de qué nos protege?, de nosotros mismos, de nuestro afán por ser más, por tener más, por llegar antes.

Las personas más proclives a experimentar depresión post-vacacional son aquellas que han sufrido stress laboral previo, así, este síndrome realmente lo que tiene es un efecto de prevención, de protección, busca que nuestro nivel de equilibrio entre activación y reposo continúe, se persevere.

Buena noticia es que el mundo empresarial comienza a ser consciente de los efectos negativos en la productividad y la eficacia del cansancio tanto el físico, como el mental. Pero aún nos queda mucho camino por recorrer, porque seguimos encumbrando modelos de éxito y de liderazgo que queman a los equipos. El éxito, sin duda requiere un cocktail de inteligencia, perseverancia y energía, ésta última es la que se agota cuando nos estiramos tanto por alcanzar el triunfo, que nos rompemos.

Escucha a tu pereza, escucha a tus emociones, todas son sabias y son tus mejores aliadas para una vida plena en lo personal y lo profesional.

Cierro este post con una cita de Ralph Waldo Emerson, digna de tener al lado, en tu mesilla: “Acaba cada día… y dalo por terminado. Has hecho lo que has podido”.

Positividad en el trabajo

Pautas recomendadas para ser positivo en el trabajo

1. Valora tu puesto de trabajo: Primeramente, debes valorar que tienes un trabajo, piensa en aquellos que no lo tienen. No te centres únicamente en los aspectos negativos de tu puesto, piensa que todos los trabajos tienen aspectos buenos y malos.

2. Marcarte objetivos: Plantea objetivos específicos y plazos para conseguir lo que te propones y que te permitan elaborar un plan de acción.

3. Ser disciplinado y persistente: Trabajar implica cierta rutina, es necesario organizar las tareas para sacar el máximo provecho a las horas laborales. Cuando se aprovecha al máximo la jornada laboral, al final del día uno se siente orgulloso por el trabajo bien hecho.

4. Aprendizaje continuo: Formarse en nuevas habilidades y conocimientos es necesario para innovar y tener nuevos proyectos profesionales.

5. Comunicación efectiva: Ser sincero y empatizar con tus compañeros, hará mucho más agradable las horas de trabajo.

6. No temas al fracaso: En muchas ocasiones es necesario tener fracasos para aprender, analizar las causas y consecuencias de los errores te ayudará a mejorar.

7. Cree en tus capacidades: Piensa que eres un profesional apto para desarrollar todas las tareas del puesto y resolver los problemas del día a día. La forma en la que enfrentas tu trabajo es la manera en la que otros te verán como profesional.

Fuente: Expansión

Trabajar por objetivos… y por comisiones!

El ideal siempre es el enfoque por objetivos y comisiones como un extra de proactividad que genere en los equipos una competitividad sana y deportiva, una filosofía de trabajo en equipo, y de constante superación. Buscar la mejora continua y no conformarse con llegar al objetivo mensual, anual, etc.; ser conscientes de los potenciales y posibilidades de hacer siempre más.

Trabajar por comisiones es vivir la venta y beneficios del negocio como oportunidad de ganar más dinero, enfocarse en filosofías muy comerciales y tener la vista puesta en las comisiones y en la cantidad de ventas; pero sin olvidar asumir los objetivos como una misión de nuestra vida laboral, alcanzarlos con la calidad y la rentabilidad que se espera obtener de ellos.

El liderazgo y compromiso, motores para conseguir los objetivos

La involucración total de los equipos es imprescindible para la consecución de objetivos estratégicos consistentes y a largo plazo.
A continuación algunas de las claves de liderazgo para conseguirlo*:

Entendimiento: Todo el mundo entiende exactamente quiénes son sus clientes y lo que necesitan y esperan. Todos tienen una idea clara de no sólo los objetivos para satisfacer a los clientes, sino también los recursos necesarios, el apoyo organizativo y habilidades para hacer de esas metas una realidad.

Diálogo: Los líderes inician un diálogo con aquellos con quienes trabajan para construir un consenso sobre cómo sus objetivos responden a las necesidades de sus clientes. También se definen en estos intercambios de ideas los procesos necesarios para alcanzar los objetivos determinando las formas más eficientes de implementarlos.

Participación: Todos los miembros de cada equipo están involucrados en la definición de objetivos específicos. Todos tienen un profundo conocimiento de las necesidades de sus clientes. Cuando hablamos de “Clientes” en estas organizaciones nos referimos tanto a los clientes externos como internos. Esta participación también consigue mostrar a cada empleado; de forma continuada, cómo él o ella contribuye en la creación de valor para el cliente y la compañía.

Innovación y aprendizaje: aquellas empresas que trabajan para eliminar el miedo al fracaso y permiten el “fallo rápido” también se convierten en los más que desarrollan una cultura de innovación continua. Las innovaciones de los procesos no sólo producen nuevos productos y servicios, sino que también puede ahorrar tiempo, dinero y crear una mejor calidad.

Planificar-Hacer-Verificar-Ajustar: este ciclo es el núcleo del sistema de gestión en las organizaciones de alto rendimiento.
Este ciclo se basa en un profundo respeto hacia el trabajo y en la creencia de que el trabajo que crea valor merece algo más que repetirse de la misma manera durante décadas. El trabajo merece mejorarse, cambiar, adaptarse, y desarrollarse a partir del aprendizaje continuo de las personas que lo ejecutan.
El ciclo de Planificar-Hacer-Verificar-Ajustar dirige hacia la acción eficaz y eficiente. Se basa en una actitud, en un patrón de trabajo que se repite cada día, en cada persona a través de:

  • Planificar, creando consenso sobre el “qué” hay que hacer y cuál es la mejor forma de hacerlo.
  • Hacer, lo que se planeó. Ejecutar con disciplina paso a paso.
  • Verificar, observando los hechos y datos. Evaluar el impacto de la ejecución.
  • Ajustar, según los aprendizajes de la etapa anterior.

Este no tiene que ser un proceso largo; en realidad es un proceso de pensamiento continuo para enfrentarse a cualquier situación.

Estandarizar y compartir: hacer los cambios oficiales y compartirlos con otros equipos, socios y clientes internos. Cuando realizamos la estandarización debemos asegurarnos de incluir los beneficios, el ahorro y la calidad que generó el cambio. Esto puede ampliar la mejora desde un equipo a toda la operación.

“El líder perfecto es quien conquista los corazones y las mentes de las personas, involucrándolas y capacitándolas para trabajar todos juntos hacia el éxito.”

* Recogido de un texto de Jonathan Escobar (Hartmann Group, High-Performance Organization Global Alliance)

La gestión por objetivos en la empresa, ¿realmente funciona?

Los procesos de gestión de objetivos y evaluación del trabajo en las empresas españolas están muy desprestigiados, según el estudio realizado por MRC International Training y la consultora Watch&Act. La encuesta Pulse Survey “Percepción del proceso de gestión de objetivos y evaluación del desempeño en España” ha sido realizada a más de 1.200 trabajadores (40% empleados, 40% mandos intermedios y 20% Altos Directivos) de 108 empresas españolas de diferentes sectores, tamaños y comportamientos y niveles de crecimiento que, pese a sus diferencias, arrojan resultados concluyentemente coincidentes.

Ver más